
El título parece alarmante así que continua leyendo...
Se llama Gioconda y le encanta reírse, especialmente cuando alguien intenta hacer sus lances de 8 metros...
Gioconda tiene apenas 8 años (recién cumplidos el pasado mes de agosto) y nació, al igual que toda su pandilla, en un pueblo llamado Misahuallí, en las riveras del río Napo (afluente del Amazonas), en plena selva ecuatoriana. Vive con su familia, su madre, su padre y sus dos hermanos.
Allí acude todas las mañanas a una pequeña escuela rural y a las 12 y media del mediodía sale corriendo de clase con sus panas, dejan los cuadernos en sus casas de madera y hoja de palmera, y se largan al bosque a cazar insectos, comer frutos silvestres, bañarse en el río y…lo más divertido…perseguir monos.
Y fue en una de esas persecuciones que pude presenciar a la pequeña Gioconda: se trepó por el tronco de un árbol a toda velocidad, casi corriendo con todas sus extremidades, el pelo largo zambaleándose a su ritmo, hasta que llegó a la altura a la que unos monos estaban comiendo frutos en el árbol de al lado. Los monos se quedaron flipaos y dejaron de comer, la miraban con inquietud. Gioconda me sonríe, tracciona sus brazos y patas y se pega un santo lance de por lo menos 8 metros!!! Imagínense los getos de los monos en ese instante…La niña se agarró violentamente con una mano del extremo de una rama, rama que le sirvió de trampolín para saltar más arriba del árbol!...en ese momento no pude diferenciar a Gioconda del resto de primates, el árbol parecía un nido de avispas alborotadas. Abajo, risas y más risas del resto de la pandilla. Los monos se fugaron con una indigestión y mis ojos volvieron a meterse en sus órbitas.
Me subí al punto en que Gioco saltó y pude más o menos apreciar la dificultad de la proeza…para mí, un 8b+ de bloque como una catedral. Y no es solo que tiene un factor psicológico extremo o que las ramas podrían romperse si lo intenta un adulto…no no… es el mismo lance que en sí mismo requiere de una potencia animal,…tengo la sensación que si en algún momento mi músculo hiciera esa fuerza el húmero se rompería en dos como una galleta de cereales…En fin, nuevas repeticiones de los máster del grado…si es que se atreven…podrán confirmar mi propuesta. Les expliqué que en ciudades como Quito o Barcelona hay gente que se pasa las tardes haciendo cosas parecidas en salas de escalada…¡se reían a saco! y que algunos se ponen cinturones de plomos para hacer más grado…¡pura carcajada!...Gioco escupe una pepa de papaya y me dice ¿en las ciudades hay árboles para saltar?
Acabamos la tarde con un buen plato de gallina ahorcada y un baño en el impresionante río Napo.
Visto en Artrosisclimbing







1 comentario:
tendremos que empezar a buscar arboles ??? jajaja
saludos,vaya noticias que encuentras titan ¡¡
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