miércoles, noviembre 21, 2007

Despiste = Posible accidente


Lo dice todo el mundo pero a tod@s nos pasa algo alguna vez, que pase o no pase algo drástico es resultado de la suerte (o el destino como lo quieras llamar). En rokoblog publican varios accidentes que han ocurrido en éstos meses...

Mientras el mundo político-deportivo vasco se refocilga haciéndose fotos con Patxi Usobiaga, tres accidentes de conocidos escaladores vascos han tenido lugar en menos de un mes.

Un pobrecito hablador me contaba el otro día que todos se han dejado los huesos en el suelo debido a cosas muy tontas. Tan tontas que me ha dado por contarlo, por si sirve para algo.

Accidente 1: En un rocódromo de Donostia entrena un joven miembro de la Selección Vasca de Escalada. Charlando, charlando, al chaval se le olvida cerrarse el ocho en el arnés y cuando llega a la reunión, se tira hacia atrás para que su compañero le baje.

Resultado Accidente 1: rotura de hombro y contusiones múltiples que le van a tener pescando truchas toda la temporada.

Creo que a Lynn Hill le pasó algo parecido en su día, pero en cualquier caso, yo me tiro de los pelos.

Accidente 2: En un sitio sin identificar, un excompetidor de escalada deportiva está dándole duro en un vía mientras su compañero le asegura con gri-gri. Como la cuerda era nueva, y el gri-gri por lo visto, estaba usado (no sabemos cuanto de usado, pero con holgura) el escalador cayó, el asegurador no estaba con las manos en su sitio y la cuerda corrió sin control.

Resultado Accidente 2: Rotura de coxis y/o sacro y/varios huesos donde la espalda pierde su nombre.

Accidente 3: Veterano escalador vasco, miembro de la Escuela Vasca de Alta Montaña, padre de familia y algunos problemas para conciliar su vida personal y escaladora los fines de semana. Por fin encuentra a un novel para llevárselo a Riglos y planean pasarse la mañana en los Volaos, para calentar y que el asegurador se adiestre un poco mejor en esto del gri-gri.

Resultado Accidente 3: Caída con fracturas múltiples, de pronostico grave pero no mortal y para pasarse a la sombra, al menos, hasta la primavera.

Nada nuevo que no nos haya pasado en alguna ocasión ¿no?